Mujer soltera busca novio

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Los lugares para conseguir pareja son cada vez menos y la soltería resulta más desesperante aún. Para que no recurras a la antigua artimaña, de buscar novio yendo al índice de la agenda telefónica de amores fallidos, seguí estos consejos

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Joven argentina, si tenés más de 30 y sentís que los lugares para conocer a alguien quedaron acotadísimos, no desesperes. Ni apeles a la vieja y conocida triquiñuela de ir al índice de la agenda telefónica de los amores truncos. Ya sabemos que las segundas partes nunca son buenas. Y ni hablar de las cuartas, quintas… y así.

Tampoco, dicen, funcionan del todo bien las más aggiornadas y electrónicas formas de buscar a los ex por Facebook, o las de coquetear con comentarios nerviosamente graciosos, mandándole un tuit por segundo. Al parecer, los pavos reales son mucho menos evidentes que nosotras ciertas veces.

Los sitios de encuentros amorosos online nunca son la panacea, ni siquiera con esa oferta virtual de galanes que conquistan por intereses en común y por un mundo interior que se adivina frondoso. Bah, o por lo menos que dejan en evidencia que no tiene faltas de ortografía y componen correctamente sujeto y predicado

¡Pero ojo, cuidadito, guarda ahí! Por lo general, todas las fotos subidas por hombres maravillosos mienten, y eso en el mejor de los casos. En el peor, esos rostros desconocidos podrían ser la guarida perfecta para depravados, asesinos seriales o traficantes de órganos, diría María Luisa, mi abuela.

Ni qué decirte de quedar con tu hermana, tu prima o una amiga en armar una salida de cuatro que incluya un plan “cita a ciegas” para vos, con el típico y engañoso convite de que aquel hombre misterioso será tu alma gemela. En serio, no lo hagas. Ese tipo de encuentros te dejan knock out días enteros y el reproche principal termina siendo: “¿Por qué no me quedé en casa comiendo Chomps?”.

Nadie, aunque te quiera muchísimo, puede clavarte adrede y en medio de tu pecho, la flecha de Cupido mientras el querubín duerme su siesta astronómica.

Porque he sufrido en carne propia las dificultades de encontrar un amor sobre peatonal Florida en hora pico, y la desilusión de vislumbrar potenciales compañeros de ruta siempre ubicados en el andén contrario del subterráneo, es que hoy quiero pasarte mi valioso dato. Tal si yo fuera una de esas viejas y sabias mujeres que no soy, pero tranquilamente podría haber sido, por qué no, si mi cabeza fuera un poco menos dispersa a la hora de resguardar datos.

Agendate esta info: hay mucho material disponible en zonas infantiles. Léase plazas, peloteros, calesitas, bares baby friendly y salidas de colegios.

Vos me dirás que para qué vas a ir a pispear hombres a esos lugares, en donde se cae de maduro que los mismos se encuentran en plan familiar, con esposas avispadas merodeando. Pero, chupate esta mandarina, hay padres disponibles por todas partes y te hablo con conocimiento: uno de mellizos me echó una mirada inquietante los otros días en el super, después de chocar accidentalmente nuestros carritos. Tan fijo me observó que pensé que iba a retarme por mi descuido al caminar, de embelesada que estaba con la góndola de los chocolates. O peor, que me regalaría a sus bebés, que lloraban a gritos. Pero en cambio me preguntó si por casualidad yo también estaba separada y sonrió, guiñándome un ojo.

Ahora que, si ni siquiera así creés en Papa Noel, este relato puede ayudarte a lidiar con la garrapiñada, al menos. Ocurrió la semana pasada en una plaza de mi zona, a donde suelo llevar a mi chiquilín para que despilfarre su eterno plus de energía vital. Entonces, mientras esperaba que la calesita diera la quinta vuelta (y lo bueno es que ya no tengo que subirme, con el revoleo que eso solía provocar en mis entrañas), escuché lo siguiente:

–Hombre 1: …y bueno, si, me separé hace dos meses, pero ahí vamos eh, muy bien, ya nos estamos organizando.

–Hombre 2: Cuando yo me separé igual. ¿Y seguís yendo a la cancha?

–Hombre 1: ¡Obvio! Venite un domingo con el nene, que en el laburo consigo plateas… ¿Vos cambiaste el auto?

–Hombre 2: Si, el mes pasado.

–Hombre 1: Qué fierro, che…

De repente mi cabecita loca se fugó de ahí, imaginando que entre mujeres tal vez el diálogo hubiera sido distinto.

Cómo están los chicos. Cómo te pegó a vos. Si hubo terceros en discordia. Si seguís yendo a la psicóloga. Por qué además no tomás unas flores de Bach. Si siguen manteniendo encuentros sexuales esporádicos. Que lo bueno es que bajaste como cinco kilos, o más…

Te dejo la inquietud. No está demás saber que este tipo de cosas ocurre muy cerca de tu casa. Y que ni hace falta andar buscando, ni vistiéndose para la ocasión. Que puede ser casual, de repente vos, con tu peor atuendo de domingo, leyendo un libro en un banco de la plaza, y a lo lejos él, jugando con su chiquita de dos trenzas, riendo entre cálidos reflejos de sol.

¡Felicitaciones! Has sido una de las beneficiarias de este tipo de combo agrandado: novio + hija adorable = familia tipo. “Tipo” que tenés que ganarte a la nena y lidiar con la ex y todo eso. Pero aun así, qué historia amorosa 😉