Cinco señales de que sos un «celulómata»

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¿Alguna vez te chocaste a otra persona por caminar por la calle sin levantar la vista del celular? ¿Cómo te sentís cuando te quedás sin batería? ¿Alguna vez te perdiste un blooper, una oferta o saludar a alguien conocido por mirar el celular mientras caminás? A todos nos pasó alguna vez. Por eso creemos que todos somos un poco «celulómatas».

Con esta argumentación, un grupo de alumnos de la carrera de Ciencias de la Comunicación de la UBA lanzó la campaña «Celulómata». Según definen, «celulómata es una campaña de bien público para incentivar el uso responsable del celular en la calle».

¿Qué es un celulómata? Ellos lo conceptualizan como «aquella persona que por estar pendiente del celular cuando camina por la calle se pierde todo lo que pasa a su alrededor».

Según comprobaron, «un celulómata suele chocarse a las personas y a las cosas por no prestar atención mientras camina, se tropieza, se golpea, se ríe solo y en los casos más extremos camina como un robot, arrastrando los pies. Es muy fácil reconocerlo, sólo basta con salir a la calle y observar a las personas que llevan un celular en la mano».

Fernanda Blanco, una de las promotoras de esta campaña junto con Jorgelina Castiello, Martín Di Paolo y Leonardo Meyre, explicó a LA NACION que para el lanzamiento de esta iniciativa encuestaron por Internet a 130 personas que hablaron de su vínculo con el teléfono móvil.

SEÑALES DE UN CELULÓMATA

  • Concentrarse más en el smartphone que en la conversación con las personas (phubbing)
  • Chocarse con cosas o personas; pisar en la calle cosas que no hubiera querido pisar
  • Llevar el cargador de teléfono a todas partes
  • Usar dobles auriculares: unos para el teléfono y otros, más potentes, para escuchar música
  • Tener la ropa manchada porque por escribir en el celular se descuida el momento de la comida

TRATAMIENTOS PARA ESTA ADICCIÓN

En una entrevista con LA NACION, la coordinadora del Centro de Asistencia, Capacitación e Investigación de Socioadicciones (Cacis), Alejandra Cattán, explicó que la hiperconexión exagera la comunicación virtual a costa de los vínculos presenciales. «En definitiva, contrariamente a estar más socializado, se está más aislado porque se pierde la comunicación esencial», dice la médica psiquiatra.

El tratamiento más utilizado para superar esta adición es la rehabilitación cognitiva, una terapia (cognitiva-conductual) que requiere varias sesiones semanales y que trabaja con los pacientes para volver a conectarlos con otras cosas por fuera de la tecnología.

Cattán señaló: «El adicto al teléfono comparte el mismo circuito de recompensa neurobiológico que cualquier adicción, sólo que no produce daños neurológicos u orgánicos manifiestos, como sí ocurre con el consumo de alcohol o drogas». Y agrega que «lo que sí producen su uso crónico indiscriminado son trastornos de atención, ansiedad, irritabilidad, tensión, aceleración, poca tolerancia a la espera, que se exacerba cuando el objeto no está; entonces, aparece cierta abstinencia y más ansiedad por la falta del objeto».

Fuente: La Nacion