La ciudad, sitiada por piquetes en todas las autopistas

468

Primero llegó la ola de calor. Luego, los cortes de luz. Más tarde, los piquetes. Y ayer, una brutal y gigantesca combinación de todos ellos convirtió a Buenos Aires en una ciudad sitiada y colapsada.

Durante casi todo el día, los accesos por las autopistas Illia, Dellepiane, Buenos Aires-La Plata y el puente Pueyrredón, en el límite con Avellaneda, estuvieron cortados en ambas direcciones por protestas de vecinos, con el consiguiente caos de tránsito en una jornada en la que la sensación térmica trepó a los 40°8 C.

La bronca se hizo sentir desde la mañana en distintos puntos de la ciudad y culminó al final de la tarde con una manifestación en los alrededores del Obelisco contra la interrupción del suministro eléctrico y en favor de la reestatización del servicio. Esos manifestantes coincidieron con una marcha en la que se pedía la libertad para los integrantes de la banda Callejeros, condenados por la tragedia del 30 de diciembre de 2004 en el boliche Cromagnon (de lo que se informa en la sección Sociedad).

La pesadilla comenzó temprano. Poco después de las 9, un grupo de personas se instaló sobre la autopista Illia, a la altura de la bajada de la avenida Ramón Castillo, para reclamar por el desalojo del galpón ferroviario en el que vivían. Quienes cortaban la autopista decían representar a aquellos obligados a abandonar el predio del ferrocarril Belgrano Norte -con jurisdicción de la Nación- que habían ocupado un mes atrás.

«Llegó la policía y actuó de manera violenta en medio de la oscuridad de la noche», señaló a LA NACION Nora Flores, madre de una de las desalojadas, presente en el piquete. Según consignó la agencia DyN, las personas que acompañaban a Flores eran las mismas que tiempo atrás montaron el asentamiento Villa Nylon sobre un terreno de la concesionaria estatal Autopistas Urbanas SA (AUSA).

A ellos se les sumaron otros habitantes de la villa 31 que reclamaban por la falta de suministro eléctrico.

El desvío forzado hacia la Avenida del Libertador afectó a miles de automovilistas. Por la mañana no pocos llegaron tarde a sus trabajos después de pasar más de media hora, en promedio, inmovilizados en la zona de la calle Arroyo.

Al mediodía, el malestar por los cortes de luz y la falta de respuestas de las empresas estalló en el Puente Pueyrredón. Allí, unos 30 vecinos interrumpieron el paso vehicular en ambos sentidos del acceso, lo que ocasionó un gigantesco embotellamiento de coches varados. «No somos piqueteros, sólo queremos luz porque ya no podemos vivir así», gritaban los manifestantes, mientras quemaban llantas y golpeaban con fuerza tambores y contenedores de basura.

Cada uno llevaba un cartel con la dirección de su casa, en Avellaneda, y algunos destacaron que días antes habían realizado una protesta similar frente a la oficina central de Edesur en el distrito, sobre la avenida Mitre. Como entonces no obtuvieron respuesta, decidieron cortar el puente, medida que principalmente afectó a los miles de trabajadores que intentaban desplazarse desde el sur del conurbano hacia la Capital. No muy lejos de allí, en la entrada del shopping Alto Avellaneda, otros vecinos impulsaban el mismo reclamo con una quema de llantas.

LOS OTROS ACCESOS, TAMBIÉN

Poco más tarde, alrededor de las 14, la autopista que quedó paralizada fue la Buenos Aires-La Plata. A la altura del kilómetro 7, en el peaje Dock Sud, unas cincuenta personas que se quejaban por la falta de luz desde hace al menos diez días interrumpieron el tránsito y detuvieron a miles de veraneantes que pretendían avanzar hacia la costa con motivo de la fiesta de fin de año.

Como consecuencia de este piquete, AUSA cerró el ingreso desde la autopista 25 de Mayo, en el Bajo porteño. En el sentido hacia la provincia, la Dellepiane fue cortada, como en los últimos días, por vecinos indignados por la falta de energía eléctrica, a la altura de la calle Montiel y en el cruce con Miralla. Todos esos piquetes estuvieron activos hasta el final de la tarde y obstaculizaron el acceso hacia la Capital. En el caso de la Buenos Aires-La Plata, su reapertura vivió otro problema: sobre las 20, un choque obligó que se volviera a cerrar.

A las 18, el Obelisco se pobló con dos manifestaciones. En una se reunieron quienes conmemoraban un nuevo aniversario de la tragedia de Cromagnon con el pedido de libertad para los integrantes de la banda Callejeros. Y en otra, militantes de izquierda y activistas políticos llevaron el reclamo por la luz al corazón de la ciudad. La doble marcha no cortó el cruce de 9 de Julio y Corrientes, y aquellos que tomaron ese camino para regresar a su casa tras otra extenuante jornada de calor extremo no tuvieron que padecer demoras y broncas propias y ajenas. Ya lo habían hecho en otros momentos del día, en la ciudad sitiada por una ola de calor sin precedentes, cortes de luz que siguen afectando a distintos barrios y piquetes que expresan una indignación de nunca acabar.

LOS ACCESOS, BLOQUEADOS

Las protestas callejeras cortaron los principales accesos a la Capital

  • Autopista Illia A las 9, habitantes de la villa 31 y 31 bis se instalaron para denunciar el desalojo de un predio ferroviario que ocupaban desde un mes atrás
  • Puente Pueyrredón Al mediodía, 30 vecinos cortaron los dos sentidos del acceso en protesta por la falta de energía eléctrica. «No somos piqueteros, sólo queremos luz», decían
  • Buenos Aires-La Plata A la altura del kilómetro 7, en el peaje Dock Sud, 50 personas interrumpieron el tránsito para pedir luz. Afectaron a los veraneantes en viaje a la costa
  • Autopista DellepianeVecinos que reclamaban energía eléctrica cortaron la autopista con dos piquetes, uno a la altura de Montiel y otro en el cruce con Miralla.
Fuente: LA NACION