A los 48 años, murió la actriz Mariana Briski

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Madre, esposa, actriz, directora, guionista, productora y por sobre todas las cosas querida por todos. Mariana Briski falleció esta tarde, tras una dura y larga batalla contra el cáncer.

Fue en el 2004 cuando en una mamografía rutinaria, se le detecto un cáncer de mamá. Tras dos cirugías y varias sesiones de quimioterapia parecía que todo volvía a la normalidad hasta que, en 2011, le descubrieron una metástasis pulmonar.

La comediante nació en Córdoba capital el 14 de septiembre de 1965. Nieta del actor Felipe Briski, sobrina de Norman Briski y descendiente de la cantante Berta Singerman y la actriz Paulina Singerman, creció en una familia en donde ser artista era normal. “Por suerte, en mi familia lo artístico nunca fue visto como una rareza, sino que siempre estuvo presente como algo natural. No sólo por aquellos que ejercen esta profesión -como el tío Norman-, sino a través del lenguaje familiar, ese de los juegos y los cuentos que me leían de chiquita”, le contaba a La Nación.

Su debut actoral fue en Córdoba, estaba todavía estudiando en el secundario, cuando estrenó la obra José Pedrone Pino verde en un festival intercolegial. Una vez terminado el colegio se mudó a Buenos Aires para estudiar en la Escuela Municipal de Arte Dramático. El principio de su carrera estuvo marcado por pequeñas obras en café concerts y algunas piezas teatrales, consiguiendo una nominación a los premios ACE por Pizza Man en 1997 y un papel protagónico en la obra Diez minutos para enamorarse, dirigida por Alberto Ure. Pero su carrera dio un vuelco cuando logró ingresar a la TV, programas como De la cabeza, Cha cha cha, VideoMatch, Poné a Francella, Chabonas, Primicias y Maru a la tarde la llevaron a la fama.

“Digamos que soy cuestionadora, chinchuda y aburrida, en el sentido que siempre estoy buscando cosas nuevas”, decía Mariana y esa característica se hacía visible en los personajes que compuso a lo largo de su carrera. En esa búsqueda por la novedad tuvo que superar barreras personales para incorporarse a los programas que la convocaban. “Yo había llegado a VideoMatch con muchos prejuicios, venía de Cha Cha Cha y la idea de trabajar en Telefé, en un programa popular que no buscaba ni se cuestionaba nada, no me convencía. Sin embargo, una vez ahí adentro, descubrí que no se trata sólo de un ciclo de entretenimientos, sino que a través del humor refleja la situación social mucho más que cualquier programa político”, aseguró en una entrevista.

“El humor no es sólo un lugar de entretenimiento; el humor no es sólo hacer reír. Para mí, es el lenguaje en el que puedo contar mi tragedia. Y si alguien se ríe, bárbaro, cerró la fórmula”, decía una de las personas que logró hacer de la risa su forma de vida.