Preocupa a los presidenciables el impacto que tendrá la crisis en la transición

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Las complicaciones con los bonistas derivadas de la falta de acuerdo, la suba del dólar, la inflación creciente y los indicadores negativos en materia de empleo prendieron las luces de alarma entre los principales candidatos a presidente, quienes hasta hace algunos meses pensaban en una transición relativamente tranquila y hoy evalúan escenarios de crisis.

Más allá de las diferencias que los separan en la disputa por la sucesión de Cristina Kirchner , Daniel Scioli , Sergio Massa , Mauricio Macri y los aspirantes del Frente Amplio-UNEN, Hermes Binner , Julio Cobos , Elisa Carrió , Ernesto Sanz y Fernando «Pino» Solanas , trazaron diagnósticos con varios puntos en común. Esperan una transición más complicada que la que vislumbraban hasta ahora y un tránsito hacia diciembre de 2015 plagado de dificultades, sobre todo económicas, que, pronostican, tenderán a profundizarse. Si hasta ahora confiaban en que la salida del atolladero empezaría a recortarse en enero (con la caída de la cláusula RUFO), conocida la movida oficial para intentar saltar el bloqueo del pago a los holdouts, están seguros de que la zozobra económica se extenderá hasta fines de 2015, e incluso más allá. Coinciden en que el panorama es sombrío desde hace meses y que el derrotero de la deuda lo volverá aún más difícil.

Claro que hay matices. Y una división tajante entre los candidatos con gestión, -Daniel Scioli (mucho más optimista que el resto) y Mauricio Macri-, y los otros seis, que siguen la evolución del cuadro sin la presión ni la exposición del ejercicio del poder.

Scioli tiene claro que estar al frente de la provincia de Buenos Aires sin romper con el kirchnerismo y defender al Gobierno lo expone mucho más que a sus competidores, pero confía en que su perfil de componedor, capaz de sortear temporales, es ideal para imponerse en tiempos de crisis. Confía para ello en el respaldo del PJ, al que considera una garantía ante las complicaciones.

Sabe también que el impacto de la crisis en la provincia puede complicarlo, aunque confía en que la sangre no llegue al río. Dice tener asegurados los fondos para afrontar el cierre del año sin sobresaltos en materia de salarios y prestaciones básicas, aunque admite que en 2015 no tendrá un peso de más. Se acotará así la posibilidad de hacer campaña con la gestión, sobre todo, con obra pública.

El panorama es similar para Macri, que también teme por las cuentas de la ciudad y el margen para aprovechar el sillón de Bolívar 1 para hacer proselitismo vía obra pública. En su equipo creen que aumentará la conflictividad social derivada de los problemas económicos, pero sin llegar al descontrol.

Las lecturas sobre el impacto político varían. En el entorno del jefe de Pro algunos creen que una profundización de la crisis podría abonar el terreno para la consolidación de las opciones no peronistas y, en particular, para que prenda su discurso de «la tercera vía». Otros opinan que la vidriera de la gestión, afectada por las complicaciones económicas, podría restarles margen frente a Massa.

El líder del Frente Renovador está empeñado en demostrar que los últimos avatares de la macroeconomía no modifican en nada su hoja de ruta para la pelea por la presidencia. En público, repite que la crisis no lo beneficia, pero en privado, admite que un agravamiento de las complicaciones actuales podría favorecerlo, sobre todo, en el mano a mano con Scioli y Macri.

Por eso es que desde hace varias semanas aprovecha la coyuntura para mostrarse junto a su equipo económico, dominado por figuras vinculadas con la salida de la crisis de 2001, para alimentar su perfil de buen gestor y mejor piloto de tormentas.

Massa es de los que cree que, aun cuando las dificultades se extiendan en el tiempo más de lo que se creía, el cambio de gobierno producirá por sí mismo un cambio de clima.

Los candidatos del Frente Amplio-UNEN coinciden en que a ninguno le conviene que el desbarajuste económico se profundice. Todos vislumbran un horizonte mucho más complicado que el actual y no dudan en que las últimas decisiones del Gobierno «alargan la agonía económica» con la que tendrá que lidiar el próximo presidente.

Admiten que una profundización de la crisis daría mayor carnadura al discurso de que el modelo y el justicialismo están agotados, pero a la vez (y paradójicamente) podría activar el peso de la historia y empujar al electorado a optar por el PJ en desmedro de una opción panradical.

Binner, Cobos, Carrió, Sanz y Solanas buscarán explotar los atributos que los distinguen del resto para ganar un lugar en la carrera.

Fuente: LA NACION