Hombres con mamitis: ¡entre más lejos, mejor!

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Nadie en su sano juicio podría criticar a un hombre por escuchar la opinión de su mamá, visitarla y ponerla al tanto de lo que pasa en su vida. Pero de eso a ser incapaz de dar un paso sin consultarla hay una gran diferencia… ¿Sabes cuáles son los signos que distinguen a un hombre que tiene “mamitis”?

No hay duda de que para todos nosotros nuestra madre es el ícono más importante del núcleo familiar. Ella no sólo es la mujer que nos dio la vida, sino que se convierte en nuestra psicóloga y a veces en la mejor confidente. Los lazos sentimentales entre la madre y los hijos son perpetuos, nadie lo pone en duda, pero el problema surge cuando estos lazos crean una dependencia y un apego incontrolable hacia ella.

El amor por la madre puede llegar a tal grado que a la edad de 30 o 40 años los hijos todavía compartan el mismo techo con ella. Y aunque se vayan de casa, en muchos casos la madre sigue siendo la protectora y la que ejerce un control sobre ellos.

Las expresiones coloquiales que aluden a la “mamitis” o a que una persona “no se ha cortado el cordón umbilical” son utilizadas cuando hay una clara dependencia emocional del varón hacia su madre. De alguna manera el hijo se siente responsable de procurarla y asume un papel que no le compete. Una fuerte mamitis lo obliga a llamarla por teléfono todos los días, a verla muy seguido, a pasar todas las vacaciones con ella (sin importar la opinión de la pareja), a querer incluirla en todas sus actividades, a comparar a todas las mujeres con ella y a ponerla como ejemplo de lo que debería ser una esposa.

En general, este tipo de hombres carece de estrategias de comunicación, es intolerante en la dinámica conyugal, es incapaz de tomar decisiones sin consultar a su mamá y posee fuertes sentimientos de temor, todo lo cual propicia que si vive en pareja en muchos casos termine por separarse.

Una relación de este tipo se denomina edípica, porque Sigmund Freud se refirió al complejo de Edipo como la conducta por la cual el varón experimenta una inclinación o una identificación excesiva hacia su madre. Esta relación es normal de los tres a los seis años, pero una vez que el niño la supera comienza a moldear su propio carácter y su propia personalidad, aunque el éxito en ese proceso dependerá de que la madre ayude a resolver el complejo de Edipo de manera satisfactoria, dándole a su hijo oportunidades para volverse independiente; de lo contrario, lo mantendrá de manera indefinida y obsesivamente bajo sus faldas.

En la relación edípica el hijo y la madre se sienten incompletos; por eso ocurre la mutua dependencia. Un hombre con mamitis ha sido sobreprotegido por la autora de sus días, quien lo inhibió para tener una auténtica relación lejos de su sujeción.

Este tipo de hombres busca una mujer que sustituya a su madre, es decir, van tras la prolongación del manto protector materno y la seguridad que les brindaba. Por lo tanto, para ellos es fundamental el consentimiento su madre en la elección de su pareja.

Pero no confundamos. No es lo mismo que un hijo sea respetuoso, cariñoso y que apoye a su madre, a que tenga mamitis. La “mamitis” implica un apego excesivo, una clara muestra de falta de madurez emocional, por lo que el varón no encuentra una manera sana de relacionarse tanto con su madre como con su pareja. Detrás de la “mamitis” hay un hombre que teme crecer y tomar sus propias decisiones, lo cual es advertido por su pareja y hace que ésta huya rápidamente de él.

No minimicemos esta conducta. Debemos respetar el vínculo materno, pero a quien padece una mamitis aguda debemos persuadirlo de que la madre no puede ser la protagonista de su vida. El varón tiene que resolver esta problemática con ayuda profesional, o con auto observación y autocrítica.

Peter Pan puede crecer

Peter Pan es un personaje de ficción convertido en paradigma de la inmadurez masculina, pues representa a un personaje que tiene una mamá que atiende todos sus requerimientos, que lo satisface en todo y que no lo deja crecer. Por eso quienes pertenecen a este estereotipo suelen buscar una pareja que cumpla el papel de la madre (Wendy).

El libro Peter Pan puede crecer. El viaje del hombre hacia su madurez tiene el objetivo de ayudar a los hombres que no quieren abandonar el País de Nunca Jamás, que no saben volar solos y que, por miedo, se refugian en la infancia.

Peter Pan puede crecer es un libro útil y positivo dirigido a todo público interesado en el tema, pero en especial a los hombres que no quieren crecer.