Preocupación oficial por la detención de Vandenbroele

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La situación judicial de Amado Boudou con el procesamiento confirmado en el caso Ciccone y la posibilidad de que Alejandro Vandenbroele realice alguna declaración que complique aún más la condición judicial del vicepresidente, inquietó durante el fin de semana a la Casa Rosada, que no logra salir aún de la crisis política causada por el muerte del fiscal Alberto Nisman.

“Era esperable”, soltó un alto funcionario consultado sobre las últimas novedades del vicepresidente y la Causa Ciccone, donde está procesado por corrupción. Los más duros en el gabinete reiteran que las complicaciones de Boudou responden “al avance de la Justicia sobre la política del Gobierno”, pero admiten que ahora el efecto político “es un poco más fuerte de lo normal”, señaló un alto funcionario del Gabinete.

“El mayor daño ya se hizo, pero no significa que no pueda empeorar todavía más”, indicó una fuente de la Jefatura de Gabinete. En el Gobierno continúan “midiendo” el daño colateral del caso Nisman en la gestión, y ahora evalúan además, cuánto afectará a la imagen presidencial las “novedades judiciales del vice”, y la posibilidad de que Vandenbroele, preso por pedido de Uruguay, acceda a la requisitoria del juez uruguayo y hable sobre el papel del vice en el caso.

Los funcionarios creían que los procesamientos de Boudou, tanto en la causa de la calcográfica como en la del auto con papeles truchos, ya no podían generar más efecto negativo sobre Cristina Kirchner, pero ya no tienen tal confianza. “El golpe más fuerte sobre la imagen de la Presidenta ya pasó, pero si se produce alguna noticia más en este sentido podría ser complicado”, dijeron desde un despacho de la Casa Rosada.

El optimismo en el Gabinete lo sigue imprimiendo Aníbal Fernández, que no se cansa de repetir “de esto salimos fortalecidos”, pero sin contemplar la posibilidad de que Vandenbroele detenido en Uruguay pueda complicar al presidente del Senado.

Muy por lo bajo, en Balcarce 50 algunos especulan con que pueda haber definiciones en cuanto a la situación de Boudou en el Gobierno, algo que en otros momentos no ocurrió. Antes, con mesura, algunos funcionarios salían a respaldar al vice. “Si ahora Vandenbroele declara algo que perjudique a Boudou, sería lo último que nos falta”, dijo una fuente oficial cercana a Aníbal Fernández, secretario general de la Presidencia.

Los números no acompañan al presidente del Senado, que en una semana estará junto a Cristina Kirchner inaugurando por última vez las sesiones ordinarias del Congreso. Boudou tiene un 85% de imagen negativa. “La más alta que se recuerde de un funcionario en actividad, lo que demuestra que el daño más fuerte lo tiene él, y el que le produce a la Presidenta ya lo hizo”, explicaron desde una consultora que trabaja con varios funcionarios K. Y aportaron otro dato coincidente con diferentes sondeos de opinión: el caso Nisman golpeó con fuerza en la imagen de la jefa de Estado: más del 65 % de la gente cree que “el Gobierno tuvo algo que ver en la muerte de Nisman”, explicó un funcionario con el estudio en mano.

Cristina Kirchner sabe que tiene cerca de un 30% de gente que la apoya en el cual respaldarse. Allí, nada de su gestión y decisiones se cuestionan. En el Gobierno sólo esperan que su vice no sume una complicación más a meses de finalizar su mandato evitando que se vaya con un buen porcentaje de aprobación, una de las principales metas de la Presidenta.