Con coraje, Huracán rescató un valioso empate en Brasil ante Cruzeiro

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Aferrado a la ilusión de la Copa Libertadores, Huracán defendió su lugar con el alma. Resistió en territorio enemigo. No quería el equipo de Parque Patricios que su condición supuestamente inferior al último campeón del fútbol brasileño, Cruzeiro, le costase caro. Tuvo actitud y lo logró. Con sus métodos, pero alcanzó lo que fue a buscar: no perder. Y el premio fue bueno, está segundo en el Grupo 3, que tiene como líder a Universitario de Sucre, de Bolivia, que venció por 1-0 a Mineros de Guayana, en Venezuela.

Se apoyó en su defensa y en la entrega de sus volantes. Es verdad que fue un problema Damiao para toda la última línea del Globo. Sin embargo, Mancinelli, Nervo y Eduardo Domínguez le hicieron sentir el rigor y trataron de controlar al futbolista más determinante de Cruzeiro.

Huracán sufrió tanto atrás como adelante, porque le costó demasiado tener la pelota. Intentó desde Vismara darle calma y control cuando podía encontrar la pelota, pero fue demasiada la presión del local. Ni Toranzo ni Romero ni Torassa pudieron darle opciones en el puñado de aproximaciones que tuvo el equipo argentino.

No había espacio para andar revisando las estrategias y Huracán dejó en claro qué buscó en esta excursión por Brasil, la primera de su historia en el certamen continental. El equipo de Apuzzo demostró en el campo que salió dispuesto a cuidar lo que tenía: mantener su arco en cero. Si podía lastimar al rival mejor, pero como estrategia original el conjunto argentino no quería recibir un golpe duro en el Mineirao.

Y la propuesta de Huracán, en la primera etapa, tuvo su premio, porque obligó a Cruzeiro a perder su juego interno y lo empujó a intentar por los laterales con centros que fueron bien resueltos por los defensores. En la única acción real de riesgo, un cabezazo de Henrique, el arquero Giordano estuvo muy rápido en su reacción para evitar la conquista del equipo brasileño.

Nada sacó de su misión al equipo argentino. Se atrincheró en su campo e intentó alejar a Cruzeiro del área de Giordano. No fue una tarea simple, porque Cruzeiro buscó por todos los medios quebrar la muralla que levantó el conjunto argentino frente a su arco. Pero fue determinante la solidaridad de todo Huracán para defender su lugar, porque el trabajo comenzó desde Ábila, su centro delantero.

A la desesperación del local por tratar de marcar, Apuzzo contestó con el ingreso de Daniel Montenegro, que en su primeros contactos con la pelota le dio aire y hasta sacó un remate que tenía destino de gol, pero se desvió en la espalda de Mena.

Logró el objetivo. No sólo no quedó expuesto ante el campeón brasileño. Se llevó un punto. Hizo negocio.