Mauricio Macri relanzó su candidatura y le apuntó a Cristina Kirchner: «Cuando sea presidente no voy a hablar y hablar por cadena nacional»

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De zapatillas, saco y camisa sin corbata, parado en el escenario montado en el centro del estadio cubierto del club Ferro, Mauricio Macri relanzó hoy su candidatura presidencial, a tres semanas de las elecciones del 25 de octubre.

Durante la primera parte de su discurso, Macri tuvo definiciones hacia sus principales aliados. Saludó a sus socios en Cambiemos, comoErnesto Sanz (UCR) y Elisa Carrió (Coalición Cívica).

No queremos que se use al empleo público como una cueva de La Cámpora. Eso es estafar a la gente

Macri señaló luego los tres pilares de su campaña: «Pobreza cero, lucha contra el narcotráfico y unión de todos los argentinos».

«Vamos a acabar con esta porquería que envenena a nuestros hijos. Vamos a derrotar al narcotráfico», apuntó. Dijo que el 10 de diciembre, fecha en que tiene que asumir el sucesor de Cristina Kirchner, será «un momento para volver a liberarse».

Macri evitó hablar de sus principales contrincantes, como Daniel Scioli y Sergio Massa, pero le pidió a su espacio Cambiemos que busque «incluir y representar a los socialistas, a los de izquierda y a los peronistas que no están de acuerdo con el kirchnerismo».

En ese momento, Macri adoptó un fuerte tono contra el oficialismo. Cuando dijo querer «representar a los empleados públicos», desafió: «No queremos que se use al empleo público como una cueva de La Cámpora. Eso es estafar a la gente».

Luego mencionó lo que su gobierno «no va a hacer», donde aseguró: «No voy a hablar, hablar y hablar y no escuchar, y mucho menos en cadena nacional».

«No vamos a sacar a jueces por antojo, no vamos a mentir con la pobreza y el Indec ni con nada, no le vamos a quitar la ayuda social a nadie y no nos vamos a abusar del poder y querer ser dueño del Estado», prometió Macri.

Y terminó su discurso a los gritos, cuando en los altoparlantes del estadio de Ferro sonaba una cumbia y caían globos del techo: «No vamos a dejar solos a nadie, ¡carajo!».