La hora clave de Los Pumas ante Irlanda, con la convicción de 2007

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Desde que se realizó el sorteo del Mundial en diciembre de 2012 que el rugby argentino está esperando este partido. El azar deparó un grupo accesible y un cruce de cuartos de final parejo. Irlanda o Francia aparecían en el camino. En cualquiera de los dos casos, un clásico con historia en el certamen, con récord favorable para los argentinos y de favoritismo incierto. Finalmente es Irlanda la que se interpone entre los Pumas y la posibilidad de hacer historia y emular la proeza de 2007.

El Mundial de Francia fue el único en el que los Pumas superaron los cuartos de final, una instancia a la que llegaron tras derrotar al local en el debut y a Irlanda en el último partido del grupo en el Parc des Princes de París. Sólo dos argentinos que jugaron ese partido pisarán hoy, a las 9 de nuestro país, el césped del Millennium Stadium de esta ciudad: Juan Martín Hernández y Juan Martín Fernández Lobbe , dos de los responsables de guiar a un equipo joven.

Aquél fue uno de los mejores partidos en la historia del rugby argentino. Irlanda necesitaba ganar con punto bonus para pasar a cuartos, pero nunca estuvo cerca. Los Pumas jugaron en gran forma, ganaron 30-15 y se vengaron de la eliminación sufrida cuatro años antes en la misma instancia (16-15 en Adelaida), que a su vez era la revancha del triunfo argentino en el playoff de 1999 en Lens (28-24), otro partido imborrable.

Hoy, las circunstancias son otras. Los Pumas no tienen tantas estrellas de renombre a nivel mundial, pero sí un estilo de juego mucho más acabado y atractivo, en parte alcanzado gracias al ingreso al Rugby Championship que impulsó aquel tercer puesto. “La única similitud que hay con 2007 es que, como aquella vez, llegamos confiados, convencidos de que el plan de juego funciona. Lo más importante es la convicción”, dice Hernández.

“Agustín [Pichot] había instalado una convicción muy grande en el equipo de 2007. Hoy tenemos esa misma convicción”, coincide Fernández Lobbe. “Después, el desenlace del partido dependerá de cómo se levante cada uno.”

Aquel 30 de septiembre de 2007 Hernández brilló en todo su esplendor. Con pases de lujo y tres drops (incluido uno de zurda) se recibió de “Mago” y los argentinos empezaron a corear “Maradooo, Maradooo”. Juani reconoce la trascendencia que ese juego tuvo en su carrera: “Fue uno de los más importantes de mi vida. Se dio algo muy especial para mí: que ellos salieran a desafiarnos porque tenían que hacer cuatro tries, que pasamos a cuartos de final, que en ese momento muchos de los Pumas jugábamos en Francia y había muchos familiares y amigos míos en la tribuna, que yo vivía a una cuadra de la cancha. fueron un montón de cosas, también esa reacción de la gente.”

En los tres anteriores enfrentamientos mundialistas con Irlanda lo que estaba en juego era el pase a cuartos. Esta vez, el premio es estar entre los cuatro mejores, algo que Irlanda jamás consiguió. Aunque la trascendencia es mayor, para los jugadores el rival no implica un desafío especial. “No está ese clásico para nosotros post 2007”, aclara Corcho. “En los dos equipos hubo un recambio grande y la pica se fue perdiendo. Hoy lo que hay son dos equipos que juegan muy bien al rugby.”

De los cuatro choques de cuartos de final, el de Argentina e Irlanda es el más impredecible. Algunas casas de apuestas dan como favorito a uno, otras al otro. Como bicampeón del Seis Naciones, Irlanda llega con mayor experiencia y un juego más sólido, pero los Pumas, arraigados al juego del Hemisferio Sur, son más peligrosos en ofensiva, aunque también más volátiles.

“Va a ser clave la zona de contacto, el ruck, ganar los duelos para tener pelotas rápidas. Por ahí pasan todos los partidos en el rugby de hoy”, explica Hernández. En ese sentido, las bajas de los terceras líneas Sean O’Brien (suspendido) y Peter O’Mahony (lesionado) pueden costarle caro a Irlanda. Tanto como las de su apertura Jonathan Sexton: “Sexton y [su reemplazante Ian] Madigan juegan parecido. El que entra hace lo mismo que el que sale. Después, en los momentos decisivos, hay que ver cómo se desenvuelven.”

¿Cómo se hace para sobrellevar la presión de un partido tan trascendente como éste, en el que la derrota implica volverse a casa? “Hablando del juego y concentrados en el juego”, responde Fernández Lobbe. “Es un desafío demasiado grande y hay cosas que te pueden llegar a distraer. Lo importante es que nos concentremos en nuestro juego.”

Para ellos, que junto con Marcos Ayerza, Horacio Agulla y Juan Manuel Leguizamón son los más experimentados y van por su tercer Mundial, el hecho de que la mayoría del equipo no haya pasado jamás por una instancia similar no es un condicionante. “Los más chicos están muy bien preparados. Lo que nos va a tocar vivir es una experiencia nueva para todos. Es una tremenda ocasión y tenemos que llevar toda esa energía dentro de la cancha”, acepta el ala de Toulon. “Jugamos muchos partidos de Rugby Championship. Nada supera a un Mundial, pero cuando sabés que si te equivocás contra los All Blacks te podés comer 50 puntos, eso genera confianza. Va a ser un partido tremendo. Si perdemos no va a ser porque nos supere la situación, sino porque Irlanda habrá jugado mejor.”

Los Pumas cumplieron su objetivo de mínima pasando a cuartos de final, como lo exigía su estirpe. Hoy intentarán repetir la hazaña de 2007. Fernández Lobbe acepta el desafío: “Es lo que vinimos a buscar hace mucho y estamos esperando desde que salió el fixture”. La guía de los más experimentados será clave.