Las cámaras Gesell a los niños del hogar, revelan hubo maltratos físicos

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Tal como ha pasado a lo largo de su fundación, el Instituto del Verbo Encarnado (congregación religiosa católica) volvió a ser protagonista de un escándalo. El año pasado, el escenario fueron los hogares para niños huérfanos o desamparados, ubicados en Rama Caída, manejados por monjas del Instituto Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará, que dependen de la polémica comunidad religiosa.

La Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia (Dinaf) que tiene firmado contratos con distintas instituciones para que se hagan cargo de pequeños sin familia, tomó la decisión de sacar de los hogares mencionados a 25 niños, porque existía la certeza, por parte de las autoridades, que eran maltratados por las monjas.

Trascendió que fueron los propios menores quienes en encuentros con los profesionales de la Dinaf habrían manifestado que eran sometidos a castigos y reprimendas no acordes a estos tiempos.

A raíz de esa crianza arcaica implementada por las religiosas, la Dinaf rompió trato con ellas e inmediatamente sacó a los menores de esos hogares.

De acuerdo a información oficial, fueron distribuidos en otras instituciones que dependen de Desarrollo Social de la provincia.

Entre los meses de febrero y marzo de 2019, en el expediente autos P-101105-18 caratulado “Fiscal C /NN P/lesiones”, comparecieron en sede del Cuerpo Auxiliar Interdisciplinario local, los niños del Hogar, para declarar en forma testimonial a través del circuito cerrado de Televisión, llevada a cabo por las licenciadas en psicología Lafalla y Echeverría observadas por el licenciado Danilo Vallina, perito de parte, quien se encontraba en sala contigua junto a la doctora María Ana yacante, ayudante fiscal en la que fue delegada la medida por el fiscal interviniente, de acuerdo a la prescripto por el artículo 341 c.p.p, la señora asesora de menores, dra. Mónica Aliaga, y los doctores Gonzalo Pagliano y Carlos Haddad por la defensa.

En los relatos los niños cuentan lo siguiente en forma textual: “Una vez mi hermana no se dormía, y la hermana Luz la sacó de la cama y la metieron en agua fría sin ropa”. Otra niña comenta: “Cuando mi hermano se portaba mal, la hermana Beata lo agarraba de las mechas, y lo llevaba a la pieza”. “Entre todos ayudábamos a limpiar, yo vi, cuando los varones se portaban mal y la hermana beata los agarraba de las mechas y las orejas o los metían debajo del agua, eso pasaba cuando no querían hacer la tarea o estaban alterados”. Otra noche mi hermana y una amiga estaban haciendo ruido, y la hermana pesebre las sacó afuera y a cada una las dejaron en una puerta, porque era un lugar muy grande, estuvieron como una hora afuera, estaba lloviendo, ella estaba descalza pero no se mojó porque se quedó debajo de un techito. “Después las volvieron a llevar a la pieza, otra vez las sacaron y las llevaron al lavadero, ese día hacía frío y ella estaba descalza. Cuando Beata le pegaba a los varones en la cola o les tiraba el pelo, la hermana Solar que era la que mandaba en el hogar, le decía beata no le pegues a los niños, y ella le hacía caso, cuando los varones estaban muy alterados los metía a la ducha fría vestidos y yo los vi”.

Otro niño cuenta” Cuando nos portábamos mal las hermanas nos daban cachetadas o nos pegaban con el cinto, después nos metían debajo del agua fría”.

Otro menor argumenta: “las hermanas Luz, Beata, y Clara nos sacaban afuera y metían abajo del agua fría”. “Que muchas veces lo dejaban afuera, en otro momento Luz, Clara, y pesebre, le trabaron los brazos detrás de la espalda y le dijeron que si se tranquilizaba lo dejaban entrar al hogar.”. “Que las hermanas lo encerraban en el baño que no tenía picaporte”. “Una vez la hermana Luz me pegó con una chancleta y cuando decíamos malas palabras nos pegaban un chirlo en la boca”. “La hermana Luz tenía las uñas muy largas y nos pellizcaba fuerte”.

Otra niña cuenta que cuando charlaban por las noches las sacaban a correr, y hacía frío y estaba oscuro y tenían miedo”, que ella se hacía pis siempre”.

Todos los niños coinciden en el mismo relato, agresiones, agua fría, golpes con chancleta, cinto, tirones de orejas, encierros, pellizcones, salir a correr en la oscuridad con frío, y hasta veces con lluvia.

Cuando los niños fueron separados del Hogar por la Dinaf, mucha gente salió al cruce que esto era mentira, pero tal cual como el dicho “los niños no mienten”, sus relatos en cámara Gesell, manifiestan que hubo maltratos. habrá que esperar la decisión del fiscal Giaroli, lo que decide la justicia sobre las malas conductas de las monjas, sobre los menores. Delito que se pagaría con dos o tres años de cárcel.