Un cirujano del Garrahan desarrolla una novedosa técnica de conservación de órganos

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En lugar de llevar al paciente a la máquina, llevamos la máquina al paciente”. Con esa simple frase, Ignacio Berra, cirujano cardiovascular del Hospital Garrahan comenzó a explicar cómo funciona el “Sistema de Perfusión Normotérmica Ex-Vivo”. Este novedoso método aspira a mejorar la cantidad de órganos disponibles para trasplantes y aumentar su vida útil.

“En lugar de sacar un corazón, un pulmón o un riñón y ponerlo en una máquina, como se hace en otras partes del mundo, nosotros nos acercamos al cuerpo y hacemos todo adentro del cuerpo para que el órgano siga recibiendo sangre de la forma más fisiológica posible durante su ablación –detalló Berra–.El órgano siempre recibe un aporte de nutrientes y oxígeno a través de la sangre. Con nuestra técnica esto no se interrumpe, por lo que el corazón no sufre isquemia (disminución de la circulación sanguínea), continúa con su metabolismo y sigue funcionando”.

Al ser consultado sobre cómo surgió la idea, el médico, de 41 años, dijo: “Nos salimos del algoritmo clásico. Somos varias cabezas, hay ingenieros, diseñadores, especialistas que generan una óptica distinta para encarar el trabajo. El verdadero problema es que hay pocos órganos y, partiendo de eso, nos pusimos a investigar para ver cómo podíamos generar más órganos”.

“En la actualidad, en el mundo, se descarta el 70% de los corazones que están destinados a proceso de ablación y el 80% de los pulmones. Pensamos en cómo recuperar esos órganos”, contó Berra.

Junto al cirujano, comenzó a trabajar casi toda su familia: su padre, que es veterinario, su hermana, que es médica, su esposa, que es pediatra, su otro hermano, que es ingeniero electrónico y otro ingeniero más. También se sumaron diseñadores, un especialista en patentes. En total, 15 personas.

La técnica que diseñó Berra consiste en que a medida que se extrae el órgano, se conecta a la máquina que reproduce las condiciones del cuerpo humano como la circulación continua de sangre, por lo que “nunca deja de funcionar” y se evita el daño o muerte de las células.

“Con nuestra técnica el órgano siempre funciona. Al evitar que deje de recibir oxígeno y nutrientes, las células tienen más posibilidades de vivir. El concepto es que el órgano no se dé cuenta de que lo vamos a sacar del cuerpo”, dijo Berri y agregó: “El sistema de perfusión, es decir, de irrigación de órganos fuera del cuerpo, cambia el paradigma de trasplante, porque en la actualidad el órgano que se extrae se preserva con hipotermia, que lo mantiene por un tiempo limitado”.

Las pruebas en humanos

Hasta el momento, las pruebas se hicieron con éxito en corazones de cerdos. “Antes de fin de año se comenzaría a implementar en órganos cadavéricos dentro del país. Órganos cadavéricos, que son de descarte, no para ser trasplantados”, aclaró el profesional, que presentará el método en el congreso de la International Society of Heart and Lung Transplantation (ISHLT), el 4 de abril en Orlando, Estados Unidos.

“Una de las cosas que hablamos con las autoridades nacionales tiene que ver con el tema ético. Por ejemplo, si tomamos un órgano en malas condiciones y lo recuperamos, el lugar donde haremos las pruebas definirá si se lo usa”, dijo el cirujano, que se mostró optimista sobre la factibilidad del proyecto.

Fuente: La Nación