En 57 días Julieta Silva podría quedar en libertad condicional

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La  madrugada del sábado 9 de septiembre de 2017 en la que murió Genaro Fortunato, tras ser arrollado por el Fiat Idea que conducía Julieta Silva, con quien mantenía una relación desde hace algunos meses, provocó que una parte de la sociedad saliera a juzgar, sin investigar, sin conocer bien como se habrían desarrollado los hechos. Todos fueron jueces, todos acusaban y pedían prisión perpetua. La noticia rápidamente recorrió los diarios y canales de televisión de todo el país. El foco periodístico solo se basó en la familia Fortunato. Lo cierto es que la vida del rugbier nadie puede devolverla, pero también es verdad que del otro lado, también había una familia y dos niños menores, que esperaban a su mamá.

Desde que pasó el accidente, solo dos medios han visitado a Julieta, el periodista Cristian Pérez Barceló (Medios Andinos) y la directora de nuestro diario:  Bibiana Toledo.

San Rafael encabeza la lista de accidentes de tránsito en toda la provincia de Mendoza. Han ocurrido accidentes terribles, e incluso donde las víctimas fueron abandonados por las personas que los atropellaron. Ninguno de ellos está preso. Todos tuvieron condenas como máximo de 3 años y en suspenso, nadie fue detenido. Solo Silva, que estuvo a disposición de la justicia desde el primer día, estuvo presa un mes y diez días y ahora volvió a la cárcel.

Los días en la cárcel

Desde el cinco de noviembre Julieta permanece en la cárcel de Encausados de avenida Mitre y Pampa, eligió convivir con la población, no tiene privilegios. No ha protagonizado ningún hecho conflictivo con las reclusas, acata órdenes. Trabaja como cualquiera, lee mucho y está escribiendo un libro, donde relata todo lo que le ha sucedido desde su accidente. 

Todas las semanas la visitan sus amigas, sus familiares, los que siempre confiaron en ella y jamás la dejaron sola.

Sería muy maquiavélico pensar que alguien, en una noche de lluvia calculó, dejar a su novio inconsciente en el medio de la calle, recorrer tres cuadras para tomar envión y pasarle por arriba. Silva no es la única persona que consumió alcohol, y luego condujo, pero si la única que por un accidente está presa.

Acoso, insulto por las redes y persecución periodística amarillista

Julieta, que también sufre, por todo lo ocurrido, que también es madre, fue acosada desde distintos perfiles de redes sociales, algunos verdaderos y otros falsos, tuvo que cambiar dos veces su domicilio, porque no la dejaban en paz. Además tuvo que soportar que su nombre fuera tapa de varios medios, que se dedicaban hacer prensa amarilla, lejos de la objetividad.

Ella sabe, y lo dice, que cometió un error, y fue conducir sin sus anteojos y con alcohol en sangre, y luego protagonizar el accidente, que le costara la vida a Genaro, y que debe pagar por eso. Y para los que hablan sin saber, sin investigar, este dolor es doble, porque en el medio había una relación sentimental. Silva no tenía razón alguna para matar a Fortunato, no tenía motivos para arruinar su vida, en la que trabajaba como comerciante, practicaba deporte y vivía con sus hijos.

Libertad condicional

El próximo ocho de marzo, día internacional de la Mujer, Julieta cumplirá los dos tercios de su condena que es de tres años y nueve meses, y según la ley 8465 Código de Ejecución de la pena privativa de la libertad de la provincia de Mendoza, obtendrá la libertad condicional.

La Ley 8465, modificada en 2017, sostiene en su artículo 33: «El Juez de Ejecución podrá conceder la libertad condicional al condenado que reúna los requisitos fijados por el Código Penal, previo los informes fundados del Organismo Técnico Criminológico, del Consejo Correccional del establecimiento y de la dirección del establecimiento penitenciario que pronostiquen en forma individualizada su reinserción social, cuyo informe deberá contemplar el cumplimiento de los puntos VI, VII, VIII y IX del Artículo 27″.

Mientras que los puntos mencionados en el artículo 27 argumentan: VI . Haber cumplido con regularidad las labores mínimas exigidas por la autoridad administrativa y el trabajo. Se tendrá especialmente en cuenta a estos efectos quienes superen dichos mínimos en cantidad y/o calidad. VII. Satisfacer el pago de los gastos que demande su estadía en los lugares de detención, conforme al porcentaje que determine la ley. VIII. Acreditar resarcimiento a la/s víctima/s, conforme al porcentaje que determine la ley. IX. Obtener la aprobación especializada del Organismo Técnico Criminológico de que la persona privada de libertad haya demostrado arrepentimiento e introyectado el rol de la víctima, a fin de obtener empatía con su situación.»

Cabe destacar que Julieta Silva, habría cumplido con los requisitos solicitados tanto en las conductas carcelarias, como en las impuestas en prisión domiciliaría, y el juez de ejecución no tendría razones para negarle el privilegio de la libertad condicional.