Así viven las personas privadas de libertad en las cárceles de San Rafael

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En los últimos años, el porcentaje de personas privadas de libertad (PPL), creció abismalmente en las cárceles de San Rafael. Según especialistas apuntan al aumento de policías en la calle, el endurecimiento de penas, y nuevas leyes que simplifican el encarcelamiento.

Hasta ayer, el Complejo IV, de avenida Mitre alojaba a 427 PPL (13 mujeres, entre ellos y un niño de dos años que por ley puede permanecer con su madre hasta los cuatro años de edad), siendo la capacidad para 320 personas. En la Colonia Penal un total de 31 PPL (son las personas que se encuentran con salidas transitorias, otorgadas por los juzgados, y ya pasaron la mitad de la condena y reúnen los requisitos para ser alojados en colonia).  En la Unidad X de El Cerrito 76 PPL, distribuidos en dos módulos. Uno para los condenados mayores de 40 años y el otro para albergar a los que cometen delitos primarios y esperan el proceso antes del juicio en prisión preventiva.

Unidad X El Cerrito

A fines de 2019, fue inaugurado el pabellón N° 1 y el SUM de la cárcel Federal de Almafuerte, ubicada en la localidad de Cacheuta, del departamento de Luján de Cuyo. Esta inauguración se dio en el marco del primer Centro de Alojamiento Permanente de la provincia, que en un futuro incluirá otros espacios destinados a diversas funciones. En 20 días trasladaron a 190 personas para que ocuparan esas instalaciones para bajar la sobrepoblación carcelaria y ayudar a la resocialización de las personas que cometieron delitos. Esta construcción se convirtió en la más moderna del país. Fue en ese momento cuando fueron trasladadas 30 PPL desde el penal de San Rafael, en un primer momento y seguidamente 10 PPL en una segunda instancia.

cárcel de Almafuerte

PPL en las cárceles de San Rafael

En el edificio de calle Mitre, donde hay mayor población carcelaria, las PPL son distribuidas en doce pabellones independientes, unidos por un patio. En el 1 la gran mayoría están presos por robar. 2 están los que han cometido algún tipo de abuso sexual o violencia de género. 3, 4, 5, 7, 10 y 11 prácticamente están todos mezclados: los que roban, abusan, matan, o han protagonizado alguna situación de violencia de género. En el 6 viven los que tienen buena conducta. El 8 es el de los policías y detenidos por lesa humanidad. En el 9 alojan a los que van castigados por protagonizar alguna riña dentro del penal y en el 12, los que por algunas razones no pueden convivir con el resto.

En cuanto a las mujeres, están todas juntas en un solo pabellón.

Rutina diaria en las celdas:

Las PPL tienen tres comidas: desayuno (té con un bollito de pan), almuerzo y cena (sistema de viandas con comidas básicas, arroz, fideos, guisos, entre otros). En cuanto a la merienda podrán tomar mates, té, lo que deseen, pero son los familiares los que le llevan los insumos, como así también los elementos de limpieza personal y para conservar sus celdas.

Trabajo en la cárcel

En cuanto a los trabajos obligatorios que realizan, en El Cerrito, por ejemplo: huertas y trabajos de patio. En Mitre: carpintería, herrería, mecánica, mimbrería, construyen juegos didácticos para los jardines de infantes.

Escuela y deportes

En temporada escolar, es obligación cursar los estudios que tengan incompletos, nivel primario y secundario. El que desee comenzar formación terciaria o universitaria, puede hacerlo. En el caso de estar privado de libertad y tener los estudios básicos concluidos, ayudan a los maestros y profesores en el dictado de clases.

Dentro de las actividades, está la práctica deportiva, van profesores de Educación Física (Zumba para las mujeres, ejercicios aeróbicos en general para ambos sexos).

Horarios de visitas y permitidos

Pueden recibir visitas una sola vez por semana, en diferentes horarios según su distribución. En Mitre de 11 a 17 hs, en El cerrito de 14 a 17 hs, ambos de lunes a viernes.

Los requisitos para entrar a visitarlos principalmente estar anotados en la tarjeta de la PPL, tienen permitido ocho personas en forma mensual, a la que pueden modificar si lo desean. Para ingresar, no se debe llevar ropa de color negro, ni calzas, ni anteojos de sol, ni carteras, ni celulares, ni llaves de auto. Si quieren llevar comidas deberán dejarla en mesa de entrada para su revisación, como así también radios o televisores, que suelen llevarles. No pueden ingresar pastas rellenas.

Otro tipo de visitas son las autorizadas, que se programan en el hall central (familiares que vivan lejos, hijos, entre otras).

Al ingresar  los visitantes, si es por primera vez te toman una foto, se presenta el DNI, que queda retenido hasta la finalización y salida del penal y se anota a quien va a visitar y el vínculo que tiene con la PPL.

Luego se procede con la requisa, hacen sacar el calzado, bajar las prendas, en el caso de corpiños con arco despegarlo del busto, bajarse bombachas y calzoncillos, agacharse algunas veces, debido a que varias personas tratan de ingresar pastillas, drogas, celulares, en sus cavidades íntimas. Lo que muchas veces es imposible detectar.

Visitas íntimas

Todas las personas tienen derecho a recibir a sus parejas, para tener un encuentro íntimo una vez a la semana por espacio de dos horas, siempre y cuando estén condenados y con buena conducta. Son requisitos indispensables, ser casados, o tener certificado de convivencia y realizarse los estudios correspondientes, para saber si padecen alguna enfermedad de transmisión sexual.

Hechos que suceden a diario en los penales

Diariamente en calle Mitre hay peleas entre reclusos por diferentes motivos, generalmente la bronca viene de afuera, debido a la comercialización entre ellos, algunos se deben plata de drogas, objetos, y al llegar al penal se agreden verbalmente o con objetos contundentes que construyen por ejemplo “chuzas”, que son hierros que arrancan de algún lugar y le sacan punta. Se tiran agua caliente, se cortan entre ellos, algunos son víctimas de violaciones por las noches. Mientras que en El cerrito eso no sucede.

Los guardacárceles cuando separan, más de una vez reciben piñas o trompadas, cabe destacar que con ellos no tienen problemas, sino que al separar ligan sin querer.

La unidad X, recientemente construida tiene aire acondicionado, calefacción, cámaras de seguridad, detector de metales y no hay problemas de conducta entre los internos. El que está ahí vive en un lugar con diferentes condiciones edilicias y de limpieza, sin hacinamiento.

Requisas

En las requisas que se realizan, se han encontrado celulares, pastillas, drogas.

Y más de una vez los medios de comunicación han subido notas con fotos que se sacan las PPL adentro de los pabellones y suben a sus perfiles de redes sociales. Sin ir más lejos pudimos ver al Polaco, (personaje sanrafelino) bailando en un pabellón en uno de sus tantos ingresos al penal.

Las personas que roban lo toman como un trabajo

La mayoría de las personas que están alojadas en el penal, es por robar. Para ellos robar es tomado como un trabajo y son conscientes de que algún día van a terminar presos, por lo tanto, son hasta precavidos, guardan dinero para contratar a abogados particulares. Saben que serán condenados, pero lograr penas menores para ellos es un gran negocio.

Como dato inédito podemos contar que algunos abogados para arrancar con la defensa cobran de $200.000 para arriba, algunos hasta por leer un expediente de entrada $400.000. ya sé, deben estar pensando en sus casas de donde lo sacan, de lo mismo que roban y guardan.

Cuando cumplen su condena, vuelven a hacer lo mismo. El acto de delinquir es algo para ellos naturalizado. Hay chicos que han crecido viendo como sus padres roban y lo ven como algo normal y los imitan.

Para que tengan una idea, hay familias enteras detenidas.

Comunicación

En los penales tienen teléfonos por pabellones para comunicarse con sus familiares y amigos, en el caso de la Mitre, solo pueden llamar ellos con sus tarjetas. En el Cerrito, llaman con sus tarjetas y además pueden recibir llamadas de afuera en horarios establecidos. Por ejemplo, los fines de semana de 8 a 14 hs y de 16 hs a 00.

Realidad.

En las cárceles de todo el país nos presentan una realidad despótica frente a una ley utópica.

Más allá de los loables objetivos de los legisladores procurando que se respeten todos los derechos de las personas, en el sentido que el fin de la pena es la prevención especial: la reinserción, resocialización, etc.; cierto es que existe una vulneración de muchos derechos de las personas privadas de la libertad. Pareciera que todo termina en el juicio, que allí se agota el respeto a los derechos y garantías de la persona judicializada, y ésta una parte sobre la que se debe trabajar muchísimo desde el sistema penal, ni hablemos del sistema carcelario pero que incumbe a la Administración penitenciaria, que opera dentro de la esfera de otro poder del Estado.

Política penitenciaria

De todas maneras, hoy se visualiza la presencia del Estado en materia de política penitenciaria, y en lo que hace al Poder Judicial, existe la figura del Juez de Ejecución Penal, que debe velar por el respeto de los derechos del condenado y ejercer el control de la Administración penitenciaria en lo que hace a la ejecución de la pena. Debe resaltarse también la labor continua y persistente que desarrolla la Oficina del Detenido y Condenado, el Servicio Social, entre muchos otros organismos y personas involucrados.

Muchos argumentan que las PPL salen peor

La prisión genera factores criminógenos. Es una temática muy compleja porque no abarca solamente al ámbito judicial, sino a varios actores del Estado. Nadie puede negar, en líneas generales y “sincericidio” mediante, que la prisión, salvo contadas excepciones, genera factores criminógenos: “muchas veces salen peor de lo que entran”, como dice la gente. Pero esto no se le puede imputar al condenado.

Lo que juzga y dice la gente por las redes sociales

La gente dice: “van a la cárcel y están mejor que nosotros que trabajamos y pagamos los impuestos. Ahí comen, duermen, etc”. Toda persona, dentro de su faz racional, ha de pretender que quien cometió un delito, al momento de salir de la cárcel, no reincida, no recaiga en el mismo. Pero a la vez pretende que mientras esté dentro de la cárcel sea vejado y la pase muy mal. Entonces es imposible que se compatibilicen ambas ideas. Hasta a los mismos fiscales les cuesta hacer entender a las víctimas que son inviables ciertas respuestas punitivas ante determinados hechos: “Quiero que vaya a la cárcel” y por ahí se trata de un problema vecinal, o la rotura de un vidrio. Se cree en que el Derecho penal es un “sanalotodo”, y el rumbo es precisamente el contrario”.

Continuará….