Lo que los primeros 100 días de Biden podrían decirnos sobre el resto de su presidencia

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Por: Julián Zelizer

Nota del editor: Julian Zelizer es analista político de CNN. Es profesor de Historia y Asuntos Públicos en la Universidad de Princeton y autor del libro «Quemando la casa: Newt Gingrich, la caída de un presidente y el surgimiento del nuevo partido republicano». Síguelo en Twitter @julianzelizer. Las opiniones expresadas pertenecen al autor. Lee aquí más artículos de opinión de CNNEE.

(CNN) — Los primeros 100 días del presidente Joe Biden están llegando a su fin. Este punto de referencia fue establecido por Franklin D. Roosevelt (FDR), quien tuvo un comienzo tremendamente productivo  en su presidencia, en 1933, y se ha utilizado para juzgar a los nuevos presidentes desde entonces.

Aunque los escépticos predijeron que Biden podría ser un líder vacilante que se concentraría demasiado en acuerdos bipartidistas elusivos por temor a sacudir el barco, ha demostrado ser todo lo contrario. Resulta que Biden se puso en marcha y comenzó a crear un récord sólido.

Sin duda, este no es otro New Deal. Biden no ha igualado el ritmo frenético de los primeros 100 días de FDR en el cargo, cuando se aprobaron más de una docena de leyes para brindar alivio, crear empleos e introducir reformas para sacar al país de una recesión. Tampoco está claro si Biden tendrá el mismo tipo de impacto a largo plazo que el presidente Ronald Reagan, quien logró desplazar el debate político hacia la derecha.

Biden dejó su huella con su Plan de Rescate Estadounidense, un paquete de US$ 1,9 billones que ofrece una amplia combinación de alivio, estímulo y asistencia a más largo plazo. La legislación proporcionó ayuda a los gobiernos estatales y locales, cheques directos para las familias estadounidenses, un crédito fiscal por hijos ampliado, asistencia a pequeñas empresas y propietarios de viviendas, compensación por desempleo ampliada y más. En nuestra era de política polarizada, y con un Partido Republicano empeñado en la obstrucción, Biden usó el proceso de reconciliación presupuestaria para eludir las posibilidades de un obstruccionismo, y el proyecto de ley se aprobó en línea con el partido. A diferencia de los programas del New Deal, gran parte del alivio es asistencia a corto plazo. Pero el Plan de Rescate Estadounidense es impresionante en su amplitud y sigue siendo una pieza sustancial de legislación.