Pro Helvetia: un trampolín al mundo para el arte suizo

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La fundación cultural Pro Helvetia promueve, por mandato de la Confederación, el arte y la cultura suiza en todo el mundo. ¿Cómo lo hace? SWI swissinfo.ch le acompaña a conocer las sedes en El Cairo, París, Santiago de Chile y Moscú.

En 2018, un grupo de escritores suizos se embarcó en una gira de lecturas por Rusia. Ese mismo año, la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN), en Ginebra, y el Observatorio Internacional de Radiotelescopios (ALMA), en el norte de Chile, crearon sendos programas de estancias profesionales.

El proyecto se llama «Simetría» y permite a artistas suizos y chilenos realizar investigaciones artísticas en ambas instituciones. En 2019 el famoso director de teatro bernés Milo Rau fue invitado a la VI Mostra Internacional de Teatro de São Paulo.

Estos son tres proyectos de los muchos que hay por todo el mundo y que han recibido el apoyo de la fundación cultural suiza Pro Helvetia. Para los que son de fuera, el nombre puede sonar incluso a tradicionalismo suizo, cosa que no es del todo falsa: Pro Helvetia se fundó en 1939 como una especie de «defensa nacional intelectual» ante la amenaza fascista y la Segunda Guerra Mundial.

Primera sucursal en El Cairo

Desde entonces, Pro Helvetia ha estado promoviendo, en nombre de la Confederación, «el arte y la cultura suizas con miras a la diversidad y la alta calidad». Ya en 1949, cuando la institución pasó de ser un grupo de trabajo a convertirse en una fundación autónoma de derecho público, su actividad abarcaba, además de la promoción nacional, la difusión de la cultura suiza en el extranjero.

A lo largo de los años, Pro Helvetia ha ido consolidando su  presencia institucional en todo el mundo. En 1985, se inauguró el ahora célebre Centro Cultural Suizo de París con una sala de teatro propia y espacio para exposiciones. Con otras instituciones, como el Instituto suizo de Nueva York, fundado en 1986, se llevan también a cabo acuerdos de mandato o convenios de servicios.

En 1988 se instaló en El Cairo la primera sede exterior, es decir, una sucursal de la sede central de Zúrich, que gestiona los proyectos culturales suizos en la región, con un equipo local y con ayuda de una red regional. En la actualidad hay otras sucursales en Johannesburgo, Nueva Delhi, Shanghái y Moscú. Y a principios de este año, en plena pandemia, comenzó a operar una sucursal «descentralizada» en cuatro grandes ciudades de Sudamérica.