Elecciones en Perú: proclamaron a Pedro Castillo como presidente

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La proclamación oficial de Pedro Castillo como presidente electo de Perú se efectivizó en la noche de este lunes después de que los jurados electorales hayan tardado mes y medio en procesar y rechazar más de mil recursos e impugnaciones de la derechista Keiko Fujimori, que persiste en denunciar un supuesto «fraude», aunque reconoce el resultado.

A una semana del cambio presidencial, el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) declaró este lunes infundados los últimos cinco recursos presentados por Fuerza Popular, el partido de Fujimori, que impedían hasta ahora oficializar los resultados electorales.

«Proclamo presidente de la república a don José Pedro Castillo Terrones», dijo en una breve ceremonia virtual el titular del JNE, Jorge Luis Salas, luego de que este órgano autónomo de cuatro miembros terminara de resolver las numerosas impugnaciones y apelaciones.

El nuevo mandatario debe asumir el 28 de julio, día en que expira el mandato del presidente interino Francisco Sagasti y en el que Perú conmemora el bicentenario de su independencia.

El JNE validó el escrutinio actualizado del 100% de las actas del órgano electoral (ONPE), que dio el triunfo a Castillo con el 50,12% de los votos frente al 49,87%, el estrecho margen de apenas 44.000 votos sobre su rival, quien anunció horas antes que reconocería los resultados.

Esa escasa ventaja fue aprovechada por la derecha peruana para enfatizar la polarización de la campaña electoral y llevar al país a una tensión inédita ante su negativa a admitir los resultados, con exhortaciones incluidas a las fuerzas armadas a desobedecer a Castillo, lo que en la práctica sería un golpe de Estado.

La hija del encarcelado expresidente Alberto Fujimori denunció un supuesto «fraude» en favor de Castillo, sin aportar pruebas concluyentes, a pesar de que los observadores de la OEA, Estados Unidos y la Unión Europea afirmaron que la votación fue limpia.

Tensión

En ese periodo se han sucedido manifestaciones, especialmente en la capital, que en ocasiones se han vuelto violentas como cuando el pasado fin de semana un grupo de simpatizantes de Fujimori quiso llegar al Palacio de Gobierno de Lima, en medio del pulso de la candidata presidencial con los órganos electorales.

Desde que el escrutinio ya anticipaba al día siguiente de la votación su tercera derrota consecutiva en unas elecciones presidenciales, la hija del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000), que se postulaba bajo una acusación de más de 30 años de cárcel por presunto lavado de dinero, clamó «fraude sistemático».

En una estrategia muy similar a la utilizada por Donald Trump en las últimas elecciones presidenciales de Estados Unidos, Fujimori intentó anular unos 200.000 votos de zonas andinas, rurales y pobres donde Castillo había obtenido un apoyo abrumador, en su mayoría por presuntas firmas falsas que nunca pudo acreditar.

 

Lejos de comprobarse las denuncias, numerosos supuestos afectados por este fraude salieron públicamente a desmentir a Fujimori y a reafirmar que las firmas de las actas electorales eran suyas.

Al mismo tiempo, la legitimidad de los comicios peruanos fue refrendada por organismos como la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Unión Europea (UE), así como por los Gobiernos de Estados Unidos y Canadá, entre otros países e instituciones multilaterales.

Castillo, hermético

Mientras, y pese a no tener la proclamación oficial, Castillo enseguida comenzó a considerarse ganador de los comicios y a actuar como presidente electo con reuniones con distintos líderes políticos, empresarios y delegaciones diplomáticas de países como China, pero sin declarar públicamente a periodistas.

Como ya hizo en la fase final de su campaña electoral, Castillo ha sido hermético y no ha concedido entrevistas más allá de una breve declaración ante la prensa extranjera donde no hubo opción a preguntas.

Sin proclamación oficial no ha podido comenzar tampoco el traspaso oficial de la administración que ahora encabeza el presidente interino, Francisco Sagasti, enfocado en acelerar la vacunación y garantizar el suministro de vacunas contra el covid-19 hasta final de año.

Esto significa que Castillo y su equipo apenas tendrán una semana para tomar las riendas del Estado antes de que el 28 de julio se cuelgue al hombro la banda presidencial, en el mismo día que el país conmemorará los 200 años de su independencia.

La gran incógnita

De momento, el profesor oriundo de la norteña región andina de Cajamarca ha afirmado que no anticipará los nombres de los que serán sus ministros hasta que no llegue el anhelado nombramiento del JNE, después de que en las últimas horas hayan comenzado los rumores con varios nombres.

«Son trascendidos y especulaciones. Tras la proclamación del JNE haremos los anuncios oficiales que corresponda para el gobierno del Bicentenario», escribió Castillo en redes sociales.

Entre los nombres que suenan para integrar el Consejo de Ministros están el economista Pedro Francke y el médico Hernando Cevallos para las carteras de Economía y Salud, respectivamente, pero la principal incógnita es el primer ministro.

El domingo trascendió el nombre del ex congresista Roger Nájar, jefe del plan de Gobierno de Perú Libre y allegado al polémico Vladimir Cerrón, jefe del partido que se declara marxista y sobre el que pesa una condena por corrupción cuando ejercía de gobernador de la región Junín.

Agencia EFE