PROSTITUCION: UNA INJUSTICIA SOCIAL

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Para hablar sobre PROSTITUCION, primero hay que delimitar muy bien el tema, porque se podría decir que existen distintas situaciones que son comprendidas por la palabra prostitución.

En primer lugar, nos encontramos con la denominada PROSTITUCION INFANTIL, siendo esta la forma más cruel y perversa, de convertir a un menor en un esclavo sexual; existiendo en algunos lugares del mundo, una ruta para el “TURISMO SEXUAL”, en el que se ofrece el comercio sexual con menores de edad, sobre todo en países del Oriente.

Asociado al delito de prostitución infantil, se encuentra íntimamente ligada a la “PORNOGRAFIA INFANTIL”, entendiéndose como tal la comercialización de imágenes de menores de edad exhibiendo sus genitales o manteniendo sexo, solos o en grupo, y teniendo como destinatario y consumidor de este vil comercio sexual a los pederastas o pedófilos.  Internet suele ser el principal medio para el ofrecimiento tanto de la PROSTITUCION INFANTIL como de la PORNOGRAFIA INFANTIL.

La lucha contra la PROSTITUCION INFANTIL y contra la PORNOGRAFIA INFANTIL se viene dando principalmente, desde los Organismos Internacionales a nivel mundial, es así como se firmó y promulgó LA CONVENCION INTERNACIONAL  SOBRE LOS DERECHOS DEL NIÑO, que establece en su art. 34 que los Estados Parte “se comprometen a proteger al niño contra todas las formas de explotación y abusos sexuales”.  En nuestro País tiene jerarquía SUPRACONSTITUCIONAL al haber sido incorporada a nuestra Constitución Nacional a través de la última reforma de 1994.

En línea con este tratado, en nuestro País se dictó la ley 25.179 de ratificación de la Convención Interamericana sobre Tráfico Internacional de Menores y del Protocolo relativo a la Venta de Niños, la Prostitución Infantil y la Utilización de Niños en la Pornografía.

En otra ocasión analizaré con mayor profundidad el fenómeno de la explotación y abuso sexual de menores.

En segundo lugar, nos encontramos con el grave problema de la “Trata de Personas”, generalmente organizada por una o más personas, con el fin de captar mujeres para ser explotadas sexualmente o como esclavas sexuales.

Este tipo de prostitución organizada, muchas veces por verdaderas redes de delincuentes, ha dado origen a una forma de esclavitud sexual de la que resultan víctimas, miles y miles de mujeres en todo el mundo.

También en este caso, han sido principalmente los Organismos Internacionales los que advirtiendo la gravedad de este vil comercio de Trata de Personas, y la ONU promovió la firma de la “Convención contra la Delincuencia Internacional y Transnacional”, en el año 2002, la que fue ratificada por nuestro País  por la Ley 25.632, dictándose en el año 2003 el Protocolo para Prevenir, Reprimir y Sancionar el delito de Trata de Personas”; y por último se sancionó la ley 26.364 de “Prevención y Sanción de la Trata de Personas y Asistencia a sus Víctimas”

También será motivo de un estudio más profundo el tema de la “Trata de Personas”, proximamente.

Por último, veremos el fenómeno de la PROSTITUCION, ejercida por mujeres y travestis, siempre mayores de edad, que han decidido en forma completamente voluntaria ejercer la prostitución, consistente en la prestación de servicios sexuales a terceras personas, también mayores de edad, a cambio de una suma de dinero u otro tipo de contraprestación de contenido económico.

Quienes han decidido dedicarse a la prostitución, en los términos indicados ut-supra, en realidad son TRABAJADORAS SEXUALES, y como tal han sido reconocidas por la Organización Internacional del Trabajo en el Convenio 182 de Ginebra, lo que llevó a que en nuestro País, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, aprobara en el año 1994 la existencia del Gremio de las Trabajadoras Sexuales, denominado “ASOCIACION DE MUJERES MERETRICES ARGENTINAS (AMMAR)”, luego de que la Dirección de Personas Jurídicas del Gobierno de la Nación les negase tal reconocimiento por consideraciones de carácter moral.

En la actualidad el Gremio tiene personería jurídica y es miembro de la CTA (Confederación de Trabajadores de la Argentina)

La verdad es que en nuestro País, la PROSTITUCION, ejercida en forma personal, de personas mayores de edad, por propia voluntad, sin que la persona sea explotada sexualmente por otra persona, y que no lo haga en “forma escandalosa”, teniendo además la respectiva “Cartilla Sanitaria”, que prevenga la difusión de enfermedades venéreas u otras, es una actividad ABSOLUTAMENTE LEGAL, y que se encuentra amparada por lo dispuesto por el art. 19 de la Constitución Nacional, que protege el principio de “AUTONOMIA DE LA VOLUNTAD”, y el ejercicio de cualquier actividad que no se encuentre expresamente prohibida por la ley.

En conclusión, reitero que el ejercicio de la prostitución en forma independiente, por una persona adulta, y en los términos indicados, NO SOLAMENTE QUE ES LEGAL, SINO QUE CONSTITUYE EL EJERCICIO DE UN DERECHO.

Ahora bien, la realidad nos indica que los principales factores que llevan a una persona al ejercicio de la prostitución, son la pobreza, la marginalidad, la falta de oportunidades, la carencia de educación, la inestabilidad familiar, y a veces factores psicológicos.

Es obligación del Estado extender y ampliar sus políticas sociales para combatir estos flagelos, que en muchos casos, son factores de riesgo que dan origen al ejercicio de la prostitución.

Que nadie crea que el ejercicio de la prostitución  en forma individual, constituye un placer o la “vida loca” para la prostituta o la travesti, ya que en general, no la pasan muy bien, no solo por el rechazo de la sociedad “moralista” que las condena como inmorales, marginándolas socialmente, a la vez que muchos de sus miembros, y principalmente dirigentes políticos, empresarios y sociales, son muchas veces sus principales clientes, sino que además, en el ejercicio de su trabajo sexual suelen padecer agresiones personales de todo tipo, malos tratos y tratos vejatorios, y no pocas veces el contagio de enfermedades sexuales.

Por lo dicho, la sociedad debería de dejar de lado los preconceptos moralistas que llevan a la marginación de las personas que ejercen la prostitución, y el Estado debe considerarlas como TRABAJADORAS SEXUALES, reconocerlas como personas con derechos, y protegerlas, y poner en marcha un programa de prevención sobre las consecuencias negativas de la prostitución y el riesgo de caer en las redes de la Trata de Personas, además de reconocer sus derechos, blanqueando el trabajo de las trabajadoras sexuales y permitiendo su acceso a los beneficios sociales, como cualquier otro trabajador.

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