En su primera exhortación apostólica, Francisco apuesta a “una conversión del papado”

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CIUDAD DEL VATICANO.- El papa Francisco dio una nueva señal de apertura en su primera exhortación apostólica,“Evangelii Gaudium” (La alegría del Evangelio), publicada hoy a las 11 GMT (8 de la Argentina) en varios idiomas. Allí asevera que debe “pensar en una conversión del papado” para que el ejercicio de su ministerio sea “más fiel al sentido que Jesucristo quiso darle y a las necesidades actuales de evangelización”.

“Me corresponde estar abierto a las sugerencias que se orienten a un ejercicio de mi ministerio que lo vuelva más fiel al sentido que Jesucristo quiso darle y a las necesidades actuales de la evangelización”, escribió Jorge Bergoglio.

Francisco citó al papa Juan Pablo II quien pidió que se le ayudara a encontrar una forma de ejercicio del primado y aseguró “que hemos avanzado poco en ese sentido”.

También el papado y las estructuras centrales de la Iglesia universal -continúa- necesitan la llamada a una conversión pastoral, y apunta a que el Concilio Vaticano II quiso que las Conferencias Episcopales pudieran “desarrollar una obra múltiple y fecunda, a fin de que el afecto colegial tenga una aplicación concreta”.

“Este deseo no se realizó plenamente, por cuanto todavía no se ha explicitado suficientemente un estatuto de las Conferencias episcopales que las conciba como sujetos con atribuciones concretas, incluyendo también alguna auténtica autoridad doctrinal”, señala.

“Una excesiva centralización -mantiene- más que ayudar, complica la vida de la Iglesia y su dinámica misionera”.

El Papa asegura además que la reforma de la estructuras eclesiales debe pasar porque “todas ellas se vuelvan más misioneras (…) que coloque a los pastores en constante actitud de salida”.

En ese sentido, invita a recuperar “la frescura original del Evangelio”, encontrando “nuevos caminos” y “métodos creativos”, a no encerrar a Jesús en nuestros esquemas aburridos” porque “un anuncio renovado ofrece a los creyentes, también a los tibios o no practicantes, una nueva alegría en la fe y una fecundidad evangelizadora”.

Se puede considerar a “Evangelii Gaudium” como el primer documento del pontificado del papa argentino, ya que la encíclica “Lumen Fidei” publicada en julio fue escrita en su mayor parte porBenedicto XVI y Francisco se limitó a completarla.

Esta exhortación apostólica, de 142 páginas, se basa en las conclusiones del Sínodo de Obispos sobre la Nueva Evangelización, celebrado del 7 al 28 de octubre de 2012, dedicado a “la nueva Evangelización para la transmisión de la fe”, aunque se completa de reflexiones del pontífice.

El Papa entregó el texto el pasado domingo a 35 personas, en la misa en la Plaza de San Pedro, con la que se clausuró el Año de la Fe instituido por la Iglesia católica.

SOBRE LOS DIVORCIADOS: “LA IGLESIA NO ES UNA ADUANA”

Además, el papa Francisco sostiene que la Eucaristía “no es un premio para los perfectos sino un generoso remedio y un alimento para los débiles, para que los que busquen a Jesús lo encuentren, pues si algo ha de inquietar es que tantos hermanos vivan sin la amistad de Jesús”.

“A menudo nos comportamos como controladores de la gracia y no como facilitadores. Pero la Iglesia no es una aduana. Es la casa donde hay lugar para cada uno con su vida a cuestas”, dice, en referencia a los divorciados que se han vuelto a casar.

El papa insiste en que en que “tampoco las puertas de los sacramentos deberían cerrarse por una razón cualquiera”.

El papa argentino anima a los religiosos a salir para ofrecer a todo la vida de Jesucristo y asegura: “Prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades”.

MENSAJE AL ISLAM

La exhortación dedica varios capítulos a elogiar las otras religiones y apunta como de los “hermanos ortodoxos, los católicos tenemos la posibilidad de aprender algo más sobre el sentido de la colegialidad episcopal y sobre su experiencia de la sinodalidad”.

“El diálogo interreligioso. Es una condición necesaria para la paz en el mundo y no oscurece la evangelización”, agrega el papa.

El pontífice se detiene sobre todo ante la que considera la “importante la relación con los creyentes del islam”.

A pesar de lo que considera “episodios de fundamentalismo violento”, en referencia, aunque sin citarlo, a los atentados contra cristianos en países musulmanes, el papa invita a evitar “odiosas generalizaciones” porque “el verdadero islam y una adecuada interpretación del Corán se oponen a toda violencia”.

Por ello, el papa “implora” y “ruega humildemente” a que los países de tradición islámica aseguren la libertad religiosa a los cristianos,” y recuerda “la libertad que los creyentes del islam gozan en los países occidentales”.

Aunque expresa su “debido respeto ante las minorías de agnósticos o no creyentes”, Francisco exhorta a que esto no haga que se “imponga el silencio sobre las convicciones de la mayorías de creyentes o se ignore la riqueza de las tradiciones religiosas”.

Una mirada “muy especial” también dirige al pueblo judío y asegura “que el diálogo y la amistad con los hijos de Israel son parte de la vida” de los católicos.

SOBRE LAS MUJERES: SIN SACERDOCIO PERO CON “UNA PRESENCIA MÁS INCISIVA”

El papa Francisco cierra a las mujeres cualquier posibilidad de sacerdocio, pero considera “que deben tener mayor espacio y una presencia más incisiva” en la Iglesia católica.

El pontífice asegura al introducir el tema que “la Iglesia reconoce el indispensable aporte de la mujer en la sociedad” pues “la sensibilidad, la intuición y unas capacidades peculiares suelen ser más propias de las mujeres que de los varones”.

Entre ellas, el Papa cita la “especial atención femenina hacia los otros, que se expresa de un modo particular, aunque no exclusivo, en la maternidad”.

Bergoglio explica que ya hay mujeres que comparten responsabilidades pastorales junto con los sacerdotes, pero también reconoce que es necesario ampliar los espacios para una presencia femenina más incisiva en la Iglesia. “Porque el genio femenino es necesario en todas las expresiones de la vida social, por lo que se ha de garantizar la presencia de las mujeres también en el ámbito laboral y en los diversos lugares donde se toman las decisiones importantes, tanto en la Iglesia como en las estructuras sociales”, agrega.

Bergoglio subraya que lo que no se puede cambiar es que “el sacerdocio está reservado a los varones, como un signo de Cristo Esposo que se entrega en la Eucaristía” y que se trata “de una cuestión que no se pone en discusión”.

LA CUESTIÓN DEL ABORTO “NO ESTÁ SUJETA A MODERNIZACIONES”

El papa Francisco afirma que “no debe esperarse que la Iglesia cambie su postura” sobre la cuestión del aborto, ya que “no está sujeto a supuestas reformas o modernizaciones”. “No es progresista pretender resolver los problemas eliminando una vida humana”, sentencia.

Sin embargo, Francisco reconoce que “también es verdad que hemos hecho poco para acompañar a las mujeres que se encuentran en situaciones muy duras, donde el aborto se les presenta como una rápida solución para sus profundas angustias, particularmente cuando la vida que crece en ellas ha surgido como producto de una violación o en un contexto de extrema pobreza”.

“¿Quién puede dejar de comprender esas situaciones de tanto dolor?”, se pregunta.

Según el pontífice, “la Iglesia quiere cuidar con predilección a los niños por nacer, que son los más indefensos e inocentes de todos, a quienes hoy se les quiere negar su dignidad humana en orden a hacer con ellos lo que se quiera, quitándoles la vida y promoviendo legislaciones para que nadie pueda impedirlo”.

El obispo de Roma agrega que “frecuentemente para ridiculizar alegremente la defensa que la Iglesia hace de sus vidas, se procura presentar su postura como algo ideológico, oscurantista y conservador”.

Sin embargo, esta defensa de la vida por nacer “está íntimamente ligada a la defensa de cualquier derecho humano”, sostiene.

“Supone -agrega el papa- la convicción de que un ser humano es siempre sagrado e inviolable, en cualquier situación y en cada etapa de su desarrollo”.

También, en Exhortación Apostólica, alude a la familia para la que “el matrimonio es una aportación a la sociedad”, aunque en estos momentos “atraviesa una crisis cultural profunda” y arremete contra “el individualismo posmoderno y globalizado favorece un estilo de vida que desnaturaliza los vínculos familiares”.

CONTRA “LA ECONOMÍA DE LA DESIGUALDAD”

“Cómo el mandamiento de «no matar» pone un límite claro para asegurar el valor de la vida humana, hoy tenemos que decir no a una economía de la exclusión y la desigualdad. Esa economía mata”, resalta el Papa en otro fragmento.

Bergoglio cuestiona que “no sea noticia que muera de frío un anciano en la calle y que sí lo sea una caída de dos puntos en la bolsa”.

“Eso es exclusión”, exclama el papa, que denuncia con fuerza en el texto la “cultura actual del descarte”.

Una cultura en la que no sólo “se tira la comida cuando hay gente que pasa hambre” sino que “considera al ser humano en sí mismo como un bien de consumo, que se puede usar y luego tirar”.

Según el papa, “vivimos en la idolatría del dinero” y a todo ello se añade “una corrupción ramificada y una evasión fiscal egoísta, que han asumido dimensiones mundiales”.

Tras la crisis financiera, según el papa, hay al origen “una profunda crisis antropológica que niega la primacía del ser humano y la sustituye con otros ídolos.

El Papa se dirige a los dirigentes políticos para pedir “una reforma financiera que no ignore la ética” y que afronten “este reto con determinación y visión de futuro”.

“El dinero debe servir y no gobernar”, sentencia el papa, que aunque asegura que “ama a todos, ricos y pobres, tiene la obligación, en nombre de Cristo, de recordar que los ricos deben ayudar a los pobres, respetarlos, promocionarlos”.

Agencias EFE y AFP

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