Tiene 12 años, padece una enfermedad crónica muscular y ahora es abanderado nacional

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Se llama Gonzalo Nicolás Peralta, tiene 12 años y es dueño de una historia de vida ejemplar. El niño padece una enfermedad llamada distrofia muscular de Duchenne, que provoca la pérdida progresiva de la fuerza de los músculos y, aún así, obtuvo el promedio más alto de la escuela N° 1729 Julio Le Parc, de Las Heras. Sus padres, docentes y compañeros destacaron la entereza, perseverancia y fuerza de voluntad del alumno para emprender tareas y conseguir sus objetivos.

“En realidad, no me gusta la escuela pero tengo que cumplir. Sí disfruto algunas materias como Ciencias Sociales, pero la verdad que no me imaginaba que iba a salir primer promedio, pensaba que iba a quedar tercero o cuarto”, contó Gonzalo, que aseguró que quiere completar sus estudios secundarios en la misma institución.

El alumno obtuvo un promedio de 390,28 que es la sumatoria de todas sus calificaciones desde primero hasta sexto grado y a la que se agrega una nota más correspondiente a las normas de convivencia. Sus padres, Lorena Tesoro y Walter Peralta destacaron que les sorprendió gratamente la noticia y que su hijo les enseñó una valiosa lección: la de no perder la fuerza y la fe.

Gonzalo y su mamá

Lorena es maestra en la escuela a la que asiste Gonzalo y su papá es maestro mayor de obras. Al igual que el niño, ninguno de los dos imaginaba que el pequeño llevaría la bandera nacional, que recibió de Fabricio Argarañáz, durante todo 2014. “Es muy emocionante poder acompañarlo en este momento. Para él ha sido más difícil sortear los obstáculos, hace poco dejó de caminar y, sin embargo, nunca bajó los brazos. Pierde fuerza en las manos pero igual escribe, estudia. Es perseverante”, contó su mamá.

La mujer relató que cuando su hijo cumplió 4 años le descubrieron esta enfermedad, que es crónica y que todavía no tiene cura y que pudo caminar hasta septiembre del 2012 y luego debió continuar en silla de ruedas. “Como mamá me deja la enseñanza de que siempre se puede a pesar de todo. Hay que seguir hacia adelante. Como docente, me enseñó a ponerme en el lugar de los papás que tienen hijos que experimentan cualquier tipo de dificultad y sacan fuerzas de donde sea para continuar luchando”, contó.

Pero aunque la vida le haya puesto un difícil obstáculo en su niñez, Gonzalo no pierde la sonrisa y su sentido del humor e incluso tiene grandes sueños que espera concretar. “Cuando sea grande quiero ser inventor de videojuegos para niños. Me gustan mucho, juego al Mario Bros y al Sony en la Play Station y en la compu. Ya tengo una idea en la cabeza para crear uno y se va a tratar de un grupo de niños aventureros que van a cumplir una misión recorriendo y conociendo Mendoza”, reveló el pequeño.

Sus compañeros, un apoyo incondicional

Gonzalo dejó de caminar cuando iba a quinto grado pero sus compañeros no lo dejaron solo, al contrario, lo acompañaron en todo momento. Incluso, lo llevaban al baño y a pasear por el patio en los recreos en la silla de ruedas.

“Los compañeritos se comportaron de forma excelente. Siempre fueron muy solidarios. Antes de que Gonzalo tuviera su silla de ruedas, los papás venían y lo alzaban, lo sentaban en un banco común, tomaba clases de forma normal pero se perdía los recreos. Cuando recibió su silla de ruedas fue como que volvió a nacer. Los chicos lo llevaban, lo traían. Si alguna vez estuvo decaído, nunca lo demostró, siempre fue un niño muy entero”, relató María Isabel Moscoso, quien fue maestra de Gonzalo en cuarto y quinto grado.

La docente agregó que los padres del niño son grandes luchadores y que no sabe de dónde sacan tantas fuerzas para seguir adelante. Señaló que siempre han estado muy pendientes de él y que nunca decaen: “Son muy fuertes los tres”, dijo.

Roxana Quiroga, de 12 años, es primera escolta nacional y una de las mejores amigas de Gonzalo. La niña contó que su compañero es muy divertido y que nunca lo vio triste. “Es muy buena persona y cuando hay problemas, siempre ayuda a solucionarlos. Es divertido, lo sacamos a pasear con Brisa, otra compañera, y pasamos mucho tiempo hablando de todo tipo de cosas”, expresó la nena que, cuando su amigo aún no recibía su silla de ruedas se quedaba en el grado con él y otros compañeros jugando al ta-te-ti o al tutti frutti.

Gonzalo con su maestra de cuarto y quinto grado, María Isabel Moscoso.

“Hay que felicitar a sus compañeros, siempre estuvieron con él. Le ayudan a preparar la mochila, lo sacan en la silla de ruedas durante los recreos, lo acompañan al baño, son incondicionales. Estos niños son el reflejo de sus papás y estoy muy agradecida con ellos por el trato que tienen con Gonzalo, él jamás se sintió solo o discriminado, al contrario”, declaró Lorena que, justamente este jueves en el que su hijo recibía la bandera nacional, ella cumplía años. “El mejor regalo de mi vida”, dijo al respecto.

Pero su papá también estuvo presente y sobre el especial acontecimiento dijo que fue una luz, una alegría en medio de lo que les toca atravesar como familia. “Él nos ayuda a nosotros. Su carácter nos da fuerza a nosotros para poder seguir adelante. Es lo mejor que me ha pasado en la vida”, concluyó emocionado Walter. 

Gonzalo junto a su papá, Walter Peralta.

FUENTE: EL SOL ON LINE

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